lunes, 10 de agosto de 2009

CONVOCATORIA DE ANIVERSARIO DEL COLECTIVO UNDERGROUND LUCIFER

LUGAR POR CONFIRMAR:
SKATEPARK O MISION DRAGON

FECHA (SEGURA)
5 DE SEPTIEMBRE



Para mas informacion visiten su myspace
http://blogs.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendId=411306855&blogId=504810544

domingo, 9 de agosto de 2009

Los nietos

Matilde y Ricardo se habian quedado solos. Su hija menor, Hilda, fue la ultima en casarse en 1971. Matilde resentia mucho la ausencia de sus hijos y para colmo, Silvia y Delia se habian mudado con sus maridos a Ensenada y a Tijuana respectivamente, asi que las miraba mucho menos. Hilda y a Ricardo segundo estaban muy al pendiente de ellos y los visitaban frecuentemente. Pero no era lo mismo que antes. Berta, su hermana y Doña Berta su madre habian fallecido hacia poco tiempo y tambien Doña Tula, y aunque su relacion nunca fue muy agradable, se habia acostumbrado a su presencia. Matilde volco toda su atencion en la tienda, haciendose casi tan obsesiva como Don Ricardo. No le molestaba ya que Ricardo no quisiera cerrar temprano. Lo preferia a enfrentarse a su callada casa que ahora le parecia tambien oscura. Pero algo pasaria muy pronto que le alegraria la vida al maduro matrimonio. Sus hijos les dieron nietos, muchos nietos y uno tras otro. Y todos los nietos que vivian en Mexicali les toco ser cuidados por Matilde, ya que en estos tiempos tan modernos, tambien las mamas trabajaban fuera de casa y cada vez eran menos las que se dedicaban al hogar. Cuando los nietos tuvieron edad, Don Ricardo los llevaba al preescolar. La casa se volvio a llenar de risas y ajetreo. Las ollas de Matilde estaban abolladas de tanto ser usadas como tambores, sombreros y zapatos. Tambien, en una persecucion entre primos, volcaron la mesita con todas las figuras de porcelana que Matilde llevaba coleccionando toda su vida. Algunas de ellas podrian haber llegado a valuarse como antiguedades sino hubiera sido por este accidente. Sin embargo, en todas las travesuras, el disgusto de Matilde solo duraba un rato. Despues volvia a ser la complaciente y dulce abuelita, que consentia y adoraba a todos sus nietos. Don Ricardo tambien disfrutaba a sus nietos. El semblante le cambiaba cuando estos llegaban, y no perdia la paciencia cuando se los encontraba metidos en las vitrinas de los dulces en la tienda, sino que, para sorpresa de Matilde, los alentaba a seguir con sus fechorias. Tambien, intencionalmente dejaba sin seguro el cajon de la feria. En el habia unas latas de café llenas de monedas para darle cambio a los clientes. Sabia que antes de que los llevara al preescolar, los niños se escabuian por su recamara a la tienda y tomaban algunas monedas, seguros que como habia tantas, nadie notaria el atraco. Las usaban para comprar golosinas en el recreo. Los nietos creian estar pillando al abuelo, cuando era este el que los pillaba a ellos.

El pasatiempo favorito de Ricardo era escuchar sus discos de antaño mientras bebia una cuba.
.....Cuando la luz del sol se este apagando
Y tu estes cansada de vagar
Piensa que yo por ti estare esperando
Hasta que tu decidas regresar....

Ricardo no se movia mas que para darle sorbos a su trago que sostenia en la rodilla con su brazo derecho. En esos momentos todo el se sustentaba solo en la musica, como si el mismo fuera electrico tambien y estuviera conectado al tocadiscos. Parecia que si este se llegara a apagar, Ricardo caeria tambien. Entonces sus nietos, sin respeto alguno a su meditacion, llegaban haciendo un griterio del demonio que en otros tiempos les hubiera costado una tunda. Pero los nietos de Ricardo tenian los privilegios de un abuelo ablandado y cansado. Ricardo les sonreia y con afecto sincero los saludaba con un beso en el aire. Satisfechos de obtener la atencion del abuelo, los niños corrian en otra direccion a seguir con sus juegos, escondiendose por toda la casa y el patio, dejando a Ricardo solo con sus nostalgias y a Matilde loca de contenta de tenerlos ahí, aunque tuviera que pelar mas papas y descongelar mas frijoles cocidos.
Esos eran los detalles de Ricardo que desconcertaban a Matilde. Se sorprendia con las tiernas actitudes de Ricardo y pensaba con tristeza como podia ser tan cariñoso como padre y abuelo y que tuviera tan poco de esta cualidad como esposo.

Haciendose esta pregunta, se le pasarian los cincuenta años que duro su matrimonio.

Por esos tiempos Matilde empezo a sentir dolor en sus manos y en sus piernas. Una visita al doctor la dejo muy desanimada. Tenia artritis reumatoide. El doctor no fue muy optimista. Le dio dos recomendaciones, aparte del medicamento, que dejara de comer carnes rojas y que practicara yoga. Ella siguió estas recomendaciones al pie de la letra y la recuperacion fue tal, que hasta el doctor se sorprendio. Después de esto Matilde se volvio vegetariana y yoguista de por vida.

Iba comenzando la decada de los ochentas y Ricardo y Matilde ya estaban completamente solos otra vez . Ni siquiera sus nietos eran tan pequeños ya y cada vez les pedian menos que los cuidaran. Aparte del dinero de la tienda, recibian las rentas de los departamentos y locales que habian construido a lo largo de todos esos años. A Matilde le gustaba atender el negocio pero se sentia cansada. Por eso le pidio a Ricardo que revisaran el horario de trabajo, que como ella miraba las cosas podian cerrar a las ocho entre semana, a las 6 los sabados y el domingo a medio dia y asi poder tener mas tiempo para ellos, para hacer otras cosas. Ricardo se nego. Dijo que prefiria cerrar la tienda a empezar a modificar sus horarios. ¿Cómo iba a modificar algo que nunca habia existido? Penso Matilde, pero guardo silencio. Su nueva casa de dos pisos que construyeron en la misma calle de la tienda estaba casi lista al igual que dos departamentos mas para rentar. Ya no tenian gastos fuertes y aunque cerrar la tienda no era lo que Matilde tenia en mente porque las ventas le gustaban, prefirio no discutir. Sabia que con lo que tenian les alcanzaba.
-Pues cerraremos la tienda Ricardo.

Y asi, tan facil y de pronto, terminaron con una etapa de mas de treinta años de sus vidas, y ante la sorpresa de sus hijos y nietos, la “Tienda Nueva” cerro sus puertas en 1980.
Despues se mudaron a la casa nueva. Matilde estaba feliz con su nueva casa, mas iluminada, mas calida. Se trajo todas las fotos de la familia. Las colgo en las paredes y las que no cupieron quedaron sobre mesas y repisas. Toda la historia de la familia seguia plasmada en la casa y de este modo nadie extraño la casa vieja. Era como si siempre hubieran vivido ahi.

Los ochentas transcurrieron para Matilde como un suspiro. Sus nietos andaban con el pelo parado y la ropa muy holgada, de colores fosforescentes, y sus nietas usaban excesivamente el maquillaje. Habia visto pasar tantas modas desde los veintes que ya nada le espantaba. En los noventas se volvieron a estilizar las formas y eliminarse los excesos de ornamentacion, se regreso a un maquillaje mas natural . Le recordo un poco los cuarenta. Pero ahora se usaba mucho la fibra sintetica elastizada y los vestidos de sus nietas le parecian cada vez mas entallados, como si los trajeran pintados al cuerpo. No le gustaba, pero tampoco decia nada. Sabia que al igual que las otras modas, esta tambien pasaria. Y de todos modos este era un tema que no le llamaba mucho la atencion. Hacia mucho tiempo que habia dejado de ser vanidosa.

domingo, 2 de agosto de 2009

El matrimonio

Ricardo y Matilde se hicieron novios en 1938. El noviazgo duro 3 años y nunca durante ese tiempo pudieron hablar a solas. Cuando el la visitaba en la casa, Doña Berta estaba con ellos todo el tiempo, asi que siempre hablaban de cosas superficiales, y siempre de manera muy formal. Asi pasaron los tres años. Una noche Ricardo, acompañado de sus mejores amigos, le llevaron serenata a Matilde:

Despierta
Dulce amor de mi vida
Despierta
Si te encuentras dormida
Escucha mi voz
Cantar bajo tu ventana
Es esta cancion te vengo a entregar el alma........

Esa noche Ricardo le propuso matrimonio a Matilde. Se casaron el 28 de Noviembre de 1941. La joven Matilde estaba llena de ilusiones y para ella Ricardo con solo 24 años era todo un hombre.
Las ilusiones se desvanecieron pronto. La noche de bodas fue angustiosa para ella. Nadie, ni siquiera su madre le hablaron nunca de los “deberes” conyugales. Ricardo, hombre tosco al fin, supuso que ella sabia que era lo que seguia y no fue paciente ni gentil. Ella estaba muy asustada pero no se reuso. Todo termino rapido. Ricardo se acosto a un lado de ella dandole la espalda y se durmio inmediatamente, cansado del intenso ajetreo de la boda pero satisfecho de haber cumplido con todo lo que se esperaba de el. Mientras, Matilde con sus diesiciete años, confundida y asustada, comprendia que acababa terminar definitivamente su infancia y se despedia de ella con sollozos silenciosos, al mismo tiempo que empezaba a añorarla.


Al poco tiempo Matilde se embarazo. Fue el primero de cuatro hijos, 3 niñas y un niño, unico nacimiento por el cual Ricardo se fue a festejar emborrachandose “porque habia tenido varon”. Los cuatro nacieron en Cananea. Silvia fue la primera, le siguio Ricardo, despues Delia y por ultimo Hilda, cuyo parto fue muy dificil porque venia de pies y el doctor tuvo que sacarla a jalones. Despues de eso Matilde quedo imposibilitada para tener mas bebes. Estuvo triste por esto, pero muy poco tiempo. Mucha gente sintio pena por ella porque cuatro hijos eran muy pocos en aquellos tiempos donde todo mundo tenia mas de 6 hijos. Pero ella en el fondo se sentio un poco aliviada. Estaba agradecida con Dios por haberle dado 4 hermosos hijos y si era la voluntad de el no mandarle mas, ¿quien era ella para reclamarle?.
La vida era dificil alla, no alcanzaba el dinero, aunque Ricardo se partia la espalda trabajando. Matilde alimentaba a sus hijos como su madre le enseño. Comian verduras y hortalizas de su huerto. Tenian unas gallinitas que les daban huevos y carne muy de vez en cuando. En el molino del pueblo, Matilde compraba la “harinilla”, que no era mas que lo que quedaba despues de haber refinado la harina y por eso la vendian mas barato. Ella pensaba que comian pobremente, pero ahora resulta que los doctores le han dicho que comian muy bien porque las verduras y la harina integral son alimentos mas saludables que la carne y las harinas blancas, que era lo que comian los ricos. Como da vueltas el mundo!

La suegra de Matilde vivia con ellos. Doña Tula, asi le decian todos. Se llamaba Gertrudis Aldana, pero nunca le gusto su nombre y se enojaba si alguien se lo recordaba. De carácter duro y dificil, corroido por los sinsabores de su vida, Doña Tula no concedia descanso a Matilde. Vivio para darle ordenes todo el tiempo y para mortificarle la existencia con sus improducencias, incitando a Ricardo a ser todavia mas macho y regañandolo cuando mostraba alguna consideracion con Matilde. Una vez despues de la cena, Matilde se disponia a lavar los platos y Eugenia, la hermanita menor de Ricardo se acerco amablemente a quererle ayudar y hacerle compañía. Doña Tula se lo prohibio y dijo secamente:
- No Eugenia, tu no hagas nada, no eres la sirvienta.
Matilde comprendio con esto el papel que jugaba en esa familia. Fue sirvienta de sus hermanos cuando vivia con su madre. Al parecer, solo habia cambiado de patrones. No se resigno a eso y empezo a exhigir un poco de respeto. Intento hablar con Ricardo pero el siempre evitaba el tema. Muy hombre, muy fuerte, pero era incapaz de contrariar a su madre, ni siquiera de diferir en un punto de vista por menos importancia que tuviera el tema. La situacion se hizo muy tensa. Un dia por fin, Doña Tula se fue. Algunos de sus hijos se habian ido a Mexicali, la capital del estado vecino. Parecia que les estaba llendo muy bien asi que no tardo en aceptar irse para alla a vivir con ellos. Pero poco le duro el gusto a Matilde ya que al poco tiempo, Ricardo decidio que ellos tambien se mudarian para alla. Prometia que vivirian mejor, que habia mejores empleos alla, aparte de la posibilidad de trabajar en el otro lado y ganar dolares. Pero Matilde sabia muy bien que se iban siguiendo a su suegra.
Con muchos trabajos y peripecias se prepararon para el viaje. Tuvieron que vender o regalar muchas cosas, como su preciada maquina de coser o los juguetes mas queridos de sus hijos. Estos lloraron mucho, sobre todo Hildita que no queria desprenderse de su jirafita de peluche, pero Ricardo fue inflexible. Una vez que tomaba una decisión nunca cambiaba de opinion.

Partieron por fin . Era Abril de 1951. Ya de camino Matilde se dio cuenta que bajando la sierra ya no habia mas que arido desierto. Pensaba que cambiaria al llegar a Mexicali, pero el desierto nunca termino. Mirando a traves de la ventana del camion de la mudanza, el paisaje le parecio monotono al principio, pero poniendo mas atencion descubrio que tenia cierto encanto. Era un encanto con magnetismo solo para las almas recias, ya que debia ser muy dificil vivir en el desierto. Se preguntaba si ella tendria el carácter para vivir en alguno de los poblados que miro a lo largo de todo el recorrido, pequeños pueblos de escasas casuchas, con apariencia de abandonados. Tambien admiro la extraña vegetacion, escasa pero asombrosamente obstinada en su empeño de seguir viva. El mar de arena tambien vivia. Al ver tanto de nada, sentio el mismo escalofrio y admiracion que le provocaban ver los cañones y barrancas cerca del pueblo, o la nieve cubriendo todo el horizonte, o las cascadas que se formaban cuando empezaba el deshielo. La naturaleza era tan sabia y maravillosa. Se sientio tan pequeña que no pudo sino agradecer a Dios por estar viva y permitirle contemplar su grandiosa obra.


Cuando llegaron a Mexicali, el clima no les parecio tan caliente como se los habian advertido. Cuando entro Junio comprendieron lo equivocados que estaban.
- Increiblemente infernal , Dios me perdone la expresión – diria Matilde.
No comprendia como es que existia pueblo aquí y que aparte estuviera creciendo. Despues supo que era el agua lo que hizo que naciera el lugar. Un sistema de canalizacion del Rio Colorado habia hecho literalmente “florecer” al desierto, convirtiendo esta area en un centro agricola y comercial de mucho movimiento, a pesar que las temperaturas llegaban a alcanzar mas de los 110 grados Farenheit en verano . El pueblo creceria muchisimo mas, Matilde no se hubiera imaginado cuanto.
Llegaron rentando una pieza en una cuarteria en el centro de la ciudad pero casi de inmediato se decidieron a comprar un terreno y construir su casa. Lo conseguieron barato porque estaba en las afueras, area que despues seria nombrada Colonia Industrial, pero que de momento estaba rodeada de parcelas cultivadas y ranchos ganaderos. Doña Tula critico a Matilde por la ubicación
- Tu mujer esta loca Ricardo! Mira que comprar el terreno alla donde no hay nada.
Aun asi, Matilde se salio con la suya. Tiempo despues, Doña Tula se guardaria sus comentarios ya que acepto vivir en una casa contigua a la de Matilde que Ricardo le construiria.
Como proyecto inmediato, Ricardo construyo unos cuartos para Matilde y los niños y un cuarto separado en la parte de atrás del terreno para la madre de Matilde, que se iba a venir a vivir a Mexicali con ellos porque ya se habia quedado sola alla en Cananea y Jose, el hijo que la mantenia, habia muerto recientemente en un derrumbe de la mina. Esa primera construccion era muy austera, no tenia ningun lujo, pero les pertenecia por completo, no le debian a nadie y se sintieron muy complacidos cuando por fin dejaron de pagar renta en la cuarteria.


Ricardo no aguanto mucho tiempo y un mes despues ya habia partido para el otro lado, a trabajar cerca del area de San Francisco, no sin antes dejar instalada a la familia. Le mandaba todo el dinero a Matilde por correo. Para Julio hacia un calor brutal. No tenian luz, drenaje, ni agua potable. Los vecinos se dieron cuenta que Matilde estaba sola con lo niños y se acercaron a darle confianza y a ponerse a su servicio. Fueron muy amables. Le dijeron que ni se preocupara, que no habia delincuentes, que todos eran gentes honradas y trabajadoras. Durante el dia con los quehaceres normales sudaba como ella nunca penso que fuera posible sudar. A sus hijos les agobio tambien el calor pero pronto encontraron un modo de mitigarlo: nadaban todo el dia en el canal que corria cerca. Al principio Matilde no los dejaba ir porque ahí lavaban la ropa y le toco ver varias veces como pasaban flotando las viboras de agua. Pero los demas chamacos ya tenian sus sistemas de alarma. Siempre estaban alertas y cuando pasaban las culebras, hacian griterio y todos salian corriendo. Nunca nadie se ahogo ni le pico una vibora. Ahí fue cuando sus hijos se pusieron prietos, quemados por el sol, con la consiguiente recriminacion de Doña Tula porque ella los preferia blanquitos. El agua del canal la usaban para lavar la ropa y los trastes y para bañarse. Pero para tomar y cocinar, tenian que ir por agua potable a una llave que estaba a varias cuadras de la casa, en el patio de una escuela. Todos los dias caminaban el polvoroso recorrido Matilde, muy derechita ella como siempre, sus cuatro hijos y varias vecinas con sus hijos, todos con sombreros de ala ancha y paliacates en la cabeza. Cada niño acarreaba una cubeta. Hasta los mas chiquitos cooperaban con sus pequeños recipientes de juguete. Cincuenta años mas tarde, las autoridades prohibirian nadar y pescar en los canales, ya que el agua se contamino a tal grado que se volveria peligrosa para la salud.


Por las noches, Matilde y los niños estaban tan cansados que caian rendidos en los catres. Matilde se sentaba a un lado de sus hijos acostados y les echaba aire con un carton, hasta que la vencia el sueño. En cuanto dejaba de abanicarlos, los niños se despertaban, mojados en sudor. Matilde los volvia a abanicar hasta que se volvia a dormir. Y asi pasaban todas las noches del verano. De dia y de noche tenian las puertas y ventanas totalmente abiertas para que cualquier airecito que corriera pudiera entrar. Pero habia noches que no se movia ni una hoja de los mezquites, ni siquiera una aguja de los pinos salados.
- Pobres de mis hijos!- pensaba Matilde.
Lo que ella hubiera dado para que ellos no pasaran por esas cosas!. Dios le ponia esta prueba y ella tenia que armarse de valor para salir adelante. Tenia que hacer algo para incrementar sus ingresos. Lo que Ricardo mandaba no era suficiente para las necesidades extras que tenian. Ya se oian rumores de que iban a tirar el cableado y que pronto tendrian electricidad. Con un poco de dinero que habia logrado ahorrar, Matilde se aventuro a iniciar una pequeña empresa. Se hizo de mercancia y la empezo a vender en la casa. La vendia rapido porque el abarrotito mas cercano lo atendia una señora tan malhumorada que hasta parecia que nadie merecia comprar su mercancia. Todos prefirieron a Matilde casi inmediatamente. Y a ella le gustaba atender a la gente, platicar con las señoras, conocer personas. Ahí fue que descubrio su profesión: la de comerciante. Su madre le habia dicho que lo traia en la sangre ya que su abuelo, un frances emigrado, fue un prospero comerciante en Santa Rosalia, de finanzas tan solventes que Doña Berta de joven estudio en un exclusivo Colegio Frances para señoritas. Despues Matilde se entero que su abuela Rafaela, una mestiza india-española, habia dejado a su abuelo con todo su dinero y su descendencia francesa, y que se habia ido a vivir a Cananea con Berta. Los motivos que impulsaron a Doña Rafaela para abandonar al marido y dejarlo todo para vivir sola con sus propios medios, no fueron muy claros para Matilde, pero comprendia que debian ser muy fuertes. Doña Berta no le gustaba hablar mucho del tema de su vida pasada. Fuera como fuera, Matilde admiraba mucho a su abuela. Era dificil para una pareja salir adelante, ¡cuanto mas para una mujer sola y en aquellos tiempos en que el pais hervia en su revolucion!


Despues que el verano en Mexicali terminaba, el clima se volvia muy agradable un par de meses. Despues entraba un invierno muy frio y seco que calaba los huesos, pero que no era tan malo porque, viniendo de Cananea, Matilde ya sabia lo que era enfrentarse al frio. Ademas no caia nieve ni habia tormentas que lo encerraran a uno en la casa, como alla. Aun asi, el contraste entre el verano y el invierno era tan grande, que a Matilde se le llegaba a olvidar en el invierno que en el verano hacia aquel “calor infernal de los mil demonios”.
El negocio prosperaba poco a poco. Matilde se pudo hacer de un pequeño capital que le dio mas seguridad para enfrentarse a los imprevistos. Los rumores de que “pronto” todos tendrian electricidad tardaron mas de dos años en concretarse. Pero en cuanto vio que las obras empezaban, lo primero que hizo Matilde fue comprar un “cooler” de segunda mano. Fue el primer verano en Mexicali que en realidad pudo dormir. La dignidad que le dio el descanso despues de sus agotadoras jornadas le devolvio el optimismo y tuvo la certeza que definitivamente todo iba a estar mejor.
Ricardo seguia trabajando en el otro lado. Venia cada que podia, a veces cada mes, a veces cada dos meses, pero nunca durante el verano. Era muy cobarde para el calor. Cuando vio que Matilde ya tenia establecido el abarrote, no le gusto la idea, pero la dejo hacer. Despues se dio cuenta que ya dejaba buena ganancia y entonces fue que decidio dejar el trabajo en el otro lado y quedarse a trabajar en Mexicali. Asi fue como inicio el negocio familiar de los Nevarez Aldana.

Al principio, el negocio era de abarrote, pero luego decidieron convertirlo en miscelanea porque vender comida era muy delicado por las caducidades y sobre todo porque todo mundo queria fiado. Ya con el nuevo giro comercial, le llamaron “Tienda Nueva”. La tienda estaba a un lado de la casa conectada por una puerta a la recamara principal. No era el mejor lugar para conectarlas, pero Ricardo nunca se asesoro con algun arquitecto. El seguia haciendo adiciones a la casa que, aunque con una distribucion a todas luces improvisada, ya se podia decir que era una casa grande. Ahora contaban con tres recamaras, estancia, sala, comedor y cocina. Solo tenian un baño, pero Ricardo ya traia planes de construir otro en una de las recamaras. Compraron algunos terrenos aledaños a la casa con la intencion de en un futuro fincar unos departamentos para rentarlos y obtener otro ingreso.
Doña Tula se mudo a la casa cerca de ellos, facilitandose su labor de proveer a todo mundo de opiniones no requeridas, que sumandose a los comentarios de Doña Berta que ya vivia a un lado, y con la que no tardo en crear una alianza amistosa, no cabe la duda de que pudieron haber sido un gran reto a la salud mental del carácter mas templado. Pero Matilde ya estaba acostubrada a hacer oidos sordos. Sabia que aparte de su papel de ama de casa, esposa y madre, ella contribuia activamente a las finanzas de la familia y esto le daba una satisfacción y una seguridad en si misma muy especial. Hacia tiempo que ya no le daba importancia a los comentarios de su suegra ni de nadie.


El negocio les trajo muchas cosas buenas. Los esfuerzos que hicieron juntos para levantarlo, les dio algo que compartir, una meta comun: la manera de sacar adelante a sus hijos. Ese interes comun los obligo a desarrollar un mismo lenguaje aunque no tan calido como Matilde hubiera querido. Esto no hizo mas sensible a Ricardo, pero de algun modo se comunicaban mas. Ahora eran compañeros de trabajo. Claro que Matilde tenia la desventaja en este “arreglo” porque a parte de antender la tienda, no descuidaba sus otras labores . El dia empezaba muy temprano para ellos. Lo primero que hacia Matilde era moler los granos para preparar el café y amasaba la harina para hacer las tortillas. Un delicioso aroma impregnaba toda la casa todavia en tinieblas. Apagaba el aire acondicionado para aprovechar las unicas horas frescas del dia. Luego ayudaba a sus hijos a arreglarse para la escuela y les daba el desayuno. Ricardo tambien desayunaba y luego abria la tienda en punto de las siete. Matilde despedia a los niños y limpiaba la casa rapidamente. Luego se iba a apoyar a Ricardo en la tienda. Antes de mediodia, lo dejaba solo y regresaba a la cocina a preparar la comida para cuando los niños llegaran ya estuviera lista. Cuando comian ellos, le servia a Ricardo y luego lo suplia en la tienda mientras el comia. Despues el regresaba a la tienda y Matilde se iba a comer. Limpiaba la cocina y luego volvia a la tienda, a la cual nunca le asignaron horario para cerrar porque Ricardo decia que “todavia podia venir un cliente”. Habia dias que la cerraba hasta las diez de la noche. Todos los dias de las madres sus hijos se quedaban con las ganas de festejar a Matilde porque era un dia de altas ventas y era en el que mas tarde se cerraba. Ya los niños tenian edad para ayudarles pero aun con esto, Matilde terminaba todos los dias agotada, agradeciendo a Dios su juventud y su fortaleza.


La atareada rutina ayudo a que los años se pasaran volando. Silvia, la niña mayor estaba a punto de terminar la primaria. Matilde estaba resuelta a que todos sus hijos siguieran sus estudios lo mas que pudieran. Ahora tenian que decidir a que escuela secundaria inscribirian a Silvia. Un dia que andaban en el mercado, Silvia miro pasar a unas niñas cargando sus libros y vistiendo unos uniformes que le parecieron muy bonitos y elegantes.
- Mira mama! Yo quiero ir a la escuela de esas niñas! Mira que bonitos uniformes!
Matilde vio a las niñas. Los uniformes eran de una escuela de monjas catolicas de Calexico, con mucho prestigio ya en aquellos tiempos, Our Lady of Guadalupe. Era sabido que las familias solventes de Mexicali mandaban alli a sus niñas. Matilde se quedo seria. Habian prosperado mucho desde que llegaron de Cananea. La tienda les dejaba para comer muy bien y para vivir con algunas comodidades, pero de ningun modo se podia decir que ellos eran ricos. Sabia que tendria que trabajar mas duro, hacer algunos sacrificios. Pero tambien creia que no habia mejor manera de gastar el dinero que en la educacion de sus hijos. Estaba decidida a darles armas para que ellos no tuvieran que pasar por todas la penalidades que paso ella. Queria que tuvieran mas opciones de las que tuvo ella.
- Te vamos a inscribir en esa escuela, “mija”. Ustedes van a estudiar ahí aunque yo no me compre calzones en mucho tiempo......
Para su sorpresa Ricardo no objeto la propuesta que le hizo Matilde. El tambien apreciaba la buena educacion y queria darle a sus hijos eso que el no tuvo, la oportunidad de estudiar. Tenia la esperanza de que su hijo fuera medico, la profesion que a el le parecia que tenia mas prestigio.
- Imaginate Matilde, un medico en nuestra familia, ¡que honor!......decia Ricardo como si su hijo de 8 años ya estuviera graduandose de doctor.
Las tres hijas estudiaron en la “Our lady”. Ricardo segundo no quiso estudiar en Calexico, pero termino la secundaria y la preparatoria en el Instituto Salvatierra de Mexicali, tambien escuela de prestigio, donde se codeaba con los hijos de las familias mas importantes de la ciudad.


La etapa de adolescencia de sus hijos fue para el matrimonio algo muy especial. Sus hijos habian dejado de ser “chamacos canaleros”. Matilde les cosia vestidos a sus hijas, que siempre querian andar bien vestidas como sus amigas de la escuela. No le pesaba. Era un precio implicito que se tenia que pagar por tenerlas estudiando ahí. Ademas ¡ se miraban tan preciosas!. Usaban los vestidos ajustados a la cintura y con la falda muy amplia y voluminosas por las crinolinas, tan caracteristicas de los años cincuenta y principios de los sesenta. Usaban sombreritos, zapatos y bolsa coordinados, ¡todas unas señoritas!. Tambien fue la epoca de los primeros conflictos generacionales. Sus hijos pedian permisos muy frecuentemente para ir a bailes, para ir al cine, para ir a tomar café, para ir a tomar refresco, para hacer las tareas de la escuela en otras casas..... ¡La juventud era tan diferente de cómo habia sido en su tiempo!... La desconfianza de Matilde la obligaba a mostrarse reticente a dejarlos salir tan seguido, con lo que solo provoco distanciamiento. Decidio cambiar de tactica. Sugirio a sus hijos que invitaran a sus amigos a la casa. Preferia vigilarlos ahí, a pesar que la casa dejo de ser tranquila para llenarse de jovenes inquietos, ruidosos y casi siempre hambrientos.
Esta etapa tambien paso muy rapido para su gusto. Sus hijos se graduaron de preparatoria. Silvia, Delia y por ultimo Hilda se graduaron consecutivamente y consiguieron muy buenos trabajos de asistentes bilingues en una de las grandes compañias de la localidad. A falta de una universidad local, Ricardo segundo decidio irse a estudiar a la universidad de Hermosillo. No se le cumpliria el sueño a Don Ricardo de que su hijo fuera doctor, pero seria contador, que tambien era una profesion respetable.
- No importa, uno de mis nietos sera doctor – se animaba Don Ricardo
Matilde extrañaba terriblemente a su hijo, pero se consolaba pensando que pronto regresaria. Todo era muy diferente en la casa. Ya no habia algarabia de adolescentes estudiando en la casa. Ahora eran solo visitas de los asiduos y numerosos pretendientes de sus hijas. Matilde sabia que no tardarian sus polluelos en despegar el vuelo y que el nido se quedaria vacio. Serian solo ella y Ricardo.

sábado, 1 de agosto de 2009

Memorias de mi Abuelita

Matilde! …. Matilde! me llamaba mi madre, fuertemente pero sin gritar. Siempre tenia que atender rapidamente su llamado si no queria que me fuera mal. Berta, mi hermana y yo, siempre acudiamos sin chistar. Ahora veo a las niñas enchuecando la cara a sus padres o tronando los dientes cuando se les pide algo. Si yo le hubiera tronado los dientes a mi madre alguna vez, me hubiera volteado la cara con una bofetada.

¡Como pasa el tiempo Dios mio! Es como si hubiera vivido siglos enteros. Es como si me hubieran cambiado de planeta varias veces. Tanto asi de diferentes son los tiempos. Son pocas la veces que me pongo a pensar en esto. Es demasiado agobio para mi cabeza. Solo he ido adaptandome a las circunstancias. He cambiado mi manera de pensar . No es que sea debil de convicciones. Es solo que si no lo hacia, me hubiera vuelto loca ante el ritmo que tomo el mundo la ultima mitad del siglo. Si no me hubiera hecho un poco mas flexible, hubiera sido imposible hablar con mis 3 hijas y mi hijo, que ahora son mis mejores amigos y compañeros. Tuve que volver a cambiar para poder hablar con mis nietos. Aunque todavia piensan que soy anticuada. Yo lo se. Pero es que simplemente hay valores y principios que nunca cambian. De esos si estoy segura. Ahora ya estamos en otro siglo. Es el siglo 21, el que esta empezando con mis biznietos. Ya tengo cuatro y el proximo año tendre cuatro o quizas mas, con el favor de Dios. .Para ellos no creo que pueda cambiarme otra vez. Ya estoy muy grande y cansada. Ya se me olvidan las cosas. Tendran que quererme asi como soy. Asi los amo yo a ellos.


No tarda en entrar el invierno. Mi pueblo se cubre de blanco en invierno. Ya hace bastante tiempo que no voy a Cananea en estas epocas. Mis huesos y mis pulmones ya no lo soportarian. Pero tengo estas nostalgias de niña, cuando miraba el paisaje y me parecia que estabamos en el cielo. Al caminar por la nieve pensaba que asi se sentiria pisar las nubes. Soñaba que volaba entre ellas. Todavia recuerdo esa sensacion de libertad cuando corria con los brazos abiertos, con el viento helado golpeandome la cara, hasta casi perder el aliento. Recuerdos. Algunos dicen que es el alimento del anciano. Pero ¿cuándo empezamos a ser viejos? Si es cuando empezamos a alimentarnos de recuerdos, ya era vieja en la adolencencia, cuando empeze a evocar con añoranza la niñez.
Hay un recuerdo muy especial para mi, que no ha sufrido la suerte de desaparecer como tantos otros en mi cada vez mas caprichosa memoria . Es el recuerdo de mi padre jugando y platicando conmigo sentada en sus piernas. El murio cuando yo tenia 3 años. Algunos no me creen que lo recuerde porque era casi un bebe cuando murio y por que ahora estoy muy vieja. Pero si lo recuerdo. Claramente. Yo amaba a mi padre, y ese sentimiento nunca se ha desvanecido. Se llamaba Juan Castro Castro. El construyo nuestra casa con ayuda de un indigena del area. Era una casa chica pero muy maciza. Y lo mas importante es que era nuestra, no le debiamos a nadie. Tenia muros de piedra solida de casi un metro de espesor. Ya no hacen de esas casas. Dicen que fue un excelente refugio contra la rafaga de balas de los soldados en los muchos disturbios que hubo con los mineros por alla de principios de siglo y despues en la Revolucion.


Cuando murio mi padre, nos volvimos pobres, pero gracias a Dios teniamos un techo y una estufa de leña con algo caliente para echarnos a la barriga. De niña no recuerdo haber sentido frio ni calor, ni angustia porque viviamos en la pobreza. Si los niños pueden correr, jugar y divertirse, son felices. Yo no era diferente. Yo tambien fui una niña inocente. Es el crecer lo que duele. Unos, lo hacen poco a poco y tienen la fortuna de gozar el proceso. Otros, nos enfrentamos a alguna situacion tan dramatica, que nos hace que se nos agolpen los años de repente........


Mi madre nos ponia a limpiar la casa y a ayudarle con la comida. Pero cuando terminabamos, nos saliamos a jugar. Rosario era mi amiga de la escuela que vivia a unas calles de mi casa. Nos ibamos caminando juntas a la primaria. Era el invierno de 1932, creo. Tendria yo ocho años. Caminabamos con cuidado. El piso se congelaba y se ponia como resbaladilla. Aunque vestiamos abrigo grueso y faldas de lana, el frio nos laceraba las rodillas y nos ponia roja la nariz. De regreso de la escuela, Rosario se quedaba un rato jugando, pero luego se iba por que las dos teniamos que hacer nuestras tareas. Pero ese invierno, prolongo sus visitas hasta ya muy entrada la tarde. Eso me trajo problemas con mi madre, que no tardo en llamarme la atencion por que me estaba retrasando con mis deberes. Además, yo noté que Rosario dejo de agradarle a mi madre. Yo no encontraba la manera de decirle a mi amiguita que se fuera mas temprano. Siempre que lo intentaba, me cambiaba el tema y me miraba muy raro. Casi podia sentir angustia en sus ojos. Me daba pena. Asi continuamos varios dias. Ella se quedaba hasta que el sol empezaba a bajar y decia - Ya llegó mi mama, ya me voy-.
Por fin, mi madre me dio un ultimatum
- O le dices tu o le digo yo .

Sabia que si mi madre le decía lo haria de una manera muy dura, asi que me arme de valor y al otro día, como pude, de la manera mas sutil, le dije a Rosario que debia irse temprano por que me estaba retrasando mucho en el quehacer.
Me miro muy seria, agacho la mirada, dijo que entendía y se fue. Me sentí muy mal, pero no comprendía la tristeza de sus ojos. Solo era reducir nuestro tiempo de juegos, no era como si nunca nos volveriamos a ver. – Mañana hablo de nuevo con ella – pense. Y asi, comence con mis deberes de la tarde. Mi madre recibió visitas. Ella y unas 3 señoras de la cuadra estaban tomando café en la estancia. Eran aproximadamente las 4 de la tarde. El cielo todavia estaba claro. De repente, se oyó un sonido seco, sordo, y un instante después otro igual. Mi madre y su amigas lanzaron un grito unísono de susto. Me asome a la ventana. Solo ví los pajaros volando, asustados por la detonación. Me fastidiaban los vecinos que mataban a los pichones por pura diversión. A mi madre tambien. Su conversación entonces giró sobre estos y lo molesto que eran. Esperé un momento y entonces sali por curiosidad. No vi a los vecinos matapichones en su lugar estrategico de siempre. Seguí caminando, sin pensar. La calle estaba desierta, en calma. La atravesé y segui de frente. Iba siguiendo el rastro que dejaba el silencio. A dos calles, este se interrumpió abruptamente pues la gente salía apuradamente de sus casas, tomando una misma dirección. Que paso? Gritaban unos, No se- se respondian . Vino de por aca - señalaban otros. Segui el flujo de gente. El auto de la policia – el unico del pueblo - nos paso por un lado con velocidad cuatelosa, derrapando en el pavimento tan resbaloso. Se estacionaron frente a una casa azul de una calle proxima. ¡La casa de Rosario! El corazón se me oprimió en el pecho por un oscuro presentimiento. Corrí lo mas rapido que pude, pero ya la gente se arremolinaba alrededor. Iba llegando tambien la ambulancia del pueblo. Aprovechando la confunsion, me escabulli entre todos hasta el frente, justo para ver cuando sacaban de la casa un pequeño cuerpo, inerte, cubierto con una manta en una camilla. La sangre escurria y caia a la nieve, dejando un rastro carmesi a su paso, escandaloso y triste, que se quedo ahí constrastando a la pureza del blanco de la nieve. Ese contraste nunca lo podre olvidar. La sabana dejaba al descubierto unos botitas negras de charol. Reconoci lo zapatos de Rosario al instante. Me quede como plantada en el piso, con el cuerpo pesado como si fuera de plomo. Senti un vacio en el estomago y una piedra lastimaba mi garganta, impidiendome llorar. Oia a la gente a mi alrededor:
-Pero como es posible que su madre no se haya dado cuenta de lo que pasaba en su casa!-
- El tipo no ha de andar muy lejos, ya lo andan buscando……
- Seguro lo encuentran al desgraciado.
- Murio instantáneamente, la bala le atravesó la cabeza.
- ¡Pobre criatura del señor!
- Dios la tenga en su santa Gloria.

Cuando la gente se disperso, regrese a la casa, caminando lento. Mi madre y sus amigas estaban afuera, seguramente comentando el incidente. Callaron cuando vieron que me acerque. Me le quede mirando a mi madre. Era la primera vez que le sostenia la mirada. Ella no me reto, simplemente me dijo que me metiera a la casa.
Yo no entendí lo que paso hasta años despues. La mama de Rosario era enfermera y trabajaba todo el dia. Rosario nunca supo quien fue su padre. Su madre se junto con un hombre pero nunca se casaron. Este hombre no tenia un trabajo fijo y muchas veces el y la niña se quedaban solos en la casa hasta que la mama llegaba. Estoy segura que ese invierno el empezo a molestarla. Fue hasta ese invierno que ella se empezó a refugiar en mi casa, con el pretexto de jugar, hasta una hora que consideraba segura. Ese dia que la despedí temprano, el tipo quiso abusar de ella. Ella se ha de haber resistido. Quizas lo amenazo de gritar y decirle a su mama. Entonces el tomo su arma y le disparo. Luego huyo. Jamas lo encontraron. La madre enloqueció de dolor. Yo me sentí culpable. Yo la mande temprano ese dia a su casa. Ahora se, por los comentarios que oi a mi alrededor cuando estaban sacando a Rosario, que algunas personas lo sabian. Si no lo daban por cierto, lo intuian. Intuian que el animal abusaba de ella. Y nadie dijo nada. Nadie hizo nada. No quiero pensar que mi madre estaba entre esta gente aunque ¿Por que habia yo notado que a mi madre de repente le empezo a desagradar mi amistad con la niña? Las dudas que me quedan hasta hoy nunca las aclarare y en aquel tiempo, preferi no aclararlas por miedo a encontrar una verdad que no podria comprender y que llenarian de recor mi corazon. Prefiero pensar que mi madre no lo sabia.
En aquel momento quise haber sido hombre. Las niñas son tan vulnerables, tan indefensas. Y despues, cuando se hacen mujeres, tampoco dejan de sufrir maltratos. Senti un gran desamparo. ¿ Que era lo que nos esperaba a mi hermana y a mi? Dios, dame fuerzas, rogue.
Ya era orgullosa y desde entonces tambien fui desconfiada. Me estaba volviendo una joven muy dura. Ese dia, empeze a a perder la inocencia. Ese dia, se me empezaron a agolpar los años.

domingo, 19 de julio de 2009

Measuring Type, Qué tinta es más económica?



Matt Robinson ha seleccionado ocho fuentes muy utilizadas y ha comparado qué tan económicas son. Lo hizo viendo cuánta tinta sobra luego de pintar cada fuente, usando todas el mismo tamaño. Obviamente utilizó un tamaño grande para obtener un resultado más gráfico y fácil de entender, demostrando claramente que existen grandes diferencias de consumo entre las distintas fuentes.

jueves, 16 de julio de 2009

Peeme, porque pasado mediodía nos suceden cosas

¿no lees el periódico oficial (o simplemente no lees el periódico)?
¿estás a gusto dentro de tu casa refrigerada y te importa poco lo que pase afuera?
¿piensas que manifestarse es cosa de raritos, gays, lesbianas, feministas, traumados, marihuanos, gente que no tiene nada que hacer, etc.?
¿consideras que los términos anteriores son sinónimos?
¿crees que lo que les afecta a otros, a ti no te incumbe?

¿te gusta que otros decidan por ti?

entonces no vayas al siguiente link:

http://www.youtube.com/watch?v=7-NPWvERsKQ

Es nuestro deber estar informados. Es nuestro derecho manifestarnos a favor o en contra.

miércoles, 1 de julio de 2009

El Coachella de los pobres



Encore y la Sra. Morales presentan
COACHALLO


Verbena Regional de Arte y Música en la casa de la tía tina

Festejando sus 5 años de brindar diversión al pueblo de Chicali

Jueves 9, viernes 10 y sábado 11 de julio

entrada a 35 pesos por noche a beneficio del asilo de ancianos del ejido Janitzio

Caguama a 35 pesos, en esta ocasión no entran las hieleras

Habrá escenario rock y electro, expo ARTMOSFERAS interactuando, la princesa champiñon y doble E presentan la intervención pasante/ maquina de arte, verán performance y mas :)